10/04 - La sangre de Ostorosky.

Las infinitas horas de estudio junto a las otras tantas de prueba y error, dieron sus frutos. El Doctor Ostorosky era un nombre reconocido en el ambiente científico, pero no porque este nombre mereciera algún tipo de reconocimiento. Ostorosky invirtió toda su vida en una platónica iniciativa científica que no tuvo ningún tipo de apoyo por parte de colegas, ni de grupos inversores. Su proyecto pretendía crear un tipo de sangre única y renovable compatible para todos los seres humanos.
Las burlas y rechazos lo arrastraron a una isla poco poblada del océano atlántico donde continuó con sus estudios. Pasados treinta años, el Doctor Ostorosky parecía no haber envejecido ni una arruga. Volvió a su país y presenciando una reunión anual de científicos, calló a un disertante con educada autoridad y prosiguió con un breve discurso. “He logrado mi objetivo, incrédulos. Soy la prueba viviente de ello”. Murió al instante.

2 comentarios:

Hernán dijo...

Esto es lo que le ha hecho Lost a los cerebros de los jóvenes escritores de nuestra generación...

fede dijo...

siempre, siempre, hay un maleducado