20/07 - La yegua de los potrillos de oro.

La mayoría de las veces, la fantasía es tan perfecta en su ficción que nadie intenta juzgarla, simplemente se la quiere y se la acepta tal como es en su estado puro: fantástica. Todos podemos imaginar cómo se ve la yegua y sus potrillos, dorados ellos, reflejando al sol, y a pocos les importa que el oro que hace las veces de piel sea tan flexible como el cuero mismo. Nos hipnotizamos con la fantástica historia que habla de los voluptuosos cuerpos de oro macizo que corren como el viento, sin que nadie ponga en tela de juicio el aparato digestivo de los equinos, ni mucho menos la fuerza sobrenatural que deben tener sus músculos de oro para soportar tanto peso. La yegua y sus potrillos de oro serán atemporales, vivieron y vivirán en un mundo que se escapa de nuestra imaginación o mejor dicho, que se alimenta de ella.

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