28/07 - El vino delator.

Cometió un crimen perfecto. Un asesinato tan obsesionadamente cuidado en sus detalles que hubiese sido imposible culpar o descubrir al culpable. Sin dudas hubiese sido un excelente caso para Holmes o Dupin, pero ante la ausencia de estas dos mentes superdotadas de genialidad, el caso quedó sin explicación alguna. El asesino, preocupado al principio, no tardó en darse cuenta de que nada había quedado al azar y todo había salido según lo meticulosamente planeado. No fue sino después de varios meses de investigación que se le pasó la paranoia y se esfumaron todas sus preocupaciones. Relajado por primera vez desde que había cometido el crimen, decidió premiarse con un merecido festejo. Fue al bar y brindó consigo mismo con varias copas de vino, la bebida que resolvió el caso al final de la noche y obligó al asesino a relatar todos los detalles de cómo había cometido el crimen perfecto.

2 comentarios:

Víctor dijo...

Ya lo decían los clásicos: in vino veritas (est). Y es que a mucha gente le pierde la bebida...

Saludos lelos!!!

Walter Giulietti dijo...

Ese debería de haber sido el título.
:D