2/07 - El violinista que toca de espaldas.
Para sacarles las dudas, aunque cueste creerlo, la extraña actitud del internacionalmente conocido violinista que toca de espaldas no tiene nada que ver con una decidida crítica social, como se había dicho en los noticieros, ni con una ceguera y sordera total que le impide reconocer la dirección donde se encuentra el público, como habían dicho otros noticieros, éstos últimos claramente más amarillistas que los anteriores. Su posición cardinal en el escenario, para los que siguen con dudas sobre las otras teorías, tampoco tiene que ver con la promesa que le había realizado al correspondido amor de su vida. No lo hace por despistado. Tampoco por caprichoso. Darle la espalda al público no tiene nada que ver con una cuestión ideológica, ni mucho menos con una creencia religiosa. El violinista que toca de espaldas no toca de frente al público, simplemente porque le da vergüenza tocar tan bien el violín.
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1 comentario:
Me encanta la figura. Tus cuentos tienen un toque de imaginación que hacen completamente innecesario el viejo truco del final.
Excelente.
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