5/07 - Se lleva en la sangre.

En mi aldea no había una sola persona que no temiera cruzarse con las bestias nocturnas sedientas de sangre humana, y yo estaba dentro de ese grupo. Pero cuando leí mi primer libro de vampiros no dudé ni media mitad de segundo en darme cuenta de cuál era mi bando preferido. Desde ese día comencé a visitar el bosque y hacer paseos nocturnos alrededor de los castillos cercanos a mi aldea con ilusiones de ser mordido en el cuello. Con gran entusiasmo me aventuré a leer e informarme de todo lo que se había escrito sobre la raza inmortal y nutría constantemente mi imaginación fantaseando con los poderes que se me concederían. Disfrutaba pensándome en una vida eterna, con una fuerza sobrehumana cazando seres humanos para alimentar mi sed. Hoy me paro frente al espejo y lo único que me molesta de mi vida, es no verme reflejado en él.

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