6/07 - El triste final de los ladrones educados.

Como no sabemos cómo calificar las andanzas del “ladrón educado”, nos atrevemos a decir que todo lo casi malo y casi bueno, tiene su final. Indiscutiblemente, el extraño delinquir de Pedro comenzó a ganar tanta fama que no tardó en ser imitado. Cientos de ladrones salieron a amenazar afectuosamente a las personas para que tengan la amabilidad de concederles sus billetera y sus joyas. Incluso uno de los ladrones educados logró que le firmaran un contrato de trabajo en una reconocida empresa. O sea que no sólo eran educados, sino que también eran trabajadores honrados.
La justicia, al no poder culpar de ladrones a los ladrones educados, ya que las cosas les eran cedidas con el consentimiento de los implicados, tuvieron que cambiar la ley que, haciendo un resumen de la extensa redacción legal, ahora permite encarcelar a las personas amables que tienen malas intenciones, a excepción de los políticos.

1 comentario:

Esteban Dublín dijo...

Triste final que hace felices a los lectores.