24/09 - Llamar la atención.

Hace poco conocí a un hombre en una fiesta. Desde el principio llamó mi atención porque obviamente ese era su cometido: hacerse ver. La voz fuerte y la risa exagerada de este señor despertaban no sólo mi interés sino también el de la mayoría de los integrantes de la fiesta. A algunas personas les caía bien pero muchos otros lo juzgaban mal. De todas formas se notaba que eso no le importaba puesto que obviamente, el objetivo del hombre era, como ya mencionamos anteriormente, llamar la atención. Pero llegó un momento de la noche en el que todos se olvidaron de la riza exagerada y la voz resaltante, las miradas y comentarios dejaron de pertenecerle al hombre extravagante y empezaron a pertenecerme a mí, que muerto de envida había decidido esforzarme al máximo para que mi risa sea mucho más llamativa que la del hombre, y mi voz más potente.

No hay comentarios: