28/09 - La lágrima.
La lágrima estaba a la izquierda del ojo derecho. Espiaba y miraba curiosa hacia abajo. Se la podía ver bien al costado, peligrando pero cuidándose, agarrada fuertemente como para no tropezarse y caer. Los parpadeos sollozos eran una constante amenaza y la pera temblante la tentaban al suicidio. Se notaba la fuerza que hacía para aferrarse a las húmedas pestañas y al mismo tiempo, eran increíbles las ganas que sentía de tirarse hacia abajo porque para eso había nacido: para dejarse deslizar y morir triste y sola a lo largo de la cara de su creadora. Ese era su destino, el de saltar rendida e ir desintegrándose y perdiendo fuerza hasta desaparecer por completo a mitad de su recorrido, ahogada en un pañuelo áspero y seco. La mujer vio que tapaban el cajón y la lágrima no aguantó. Se soltó consciente y junto a ella le siguieron otras miles más.
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2 comentarios:
Qué belleza.
Grazie mille!
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