8/09 - El hada.
El hada se asomó por la ventana de la habitación de la niña. Era chiquitita, del tamaño de una muñeca de juguete y tenía puesto un vestido largo y blanco. Llevaba unos zapatos de taco del mismo color que el vestido y una vincha, también blanca, la cual sujetaba su cabello que aunque suene redundante, también era blanco. Las alas eran transparentes, se movían con la velocidad de las de un colibrí y a medida que se desplazaban desprendían una estela de polvo brillante y dorado que no tardaba en desvanecerse. En su mano llevaba una varita mágica de color plateado. La niña nunca había visto algo tan extraño y bello. El hada golpeó la ventana de la niña para que la dejara entrar y la niña se levantó de la cama, abrió la ventana y atrapó el hada encerrándola en un frasco de vidrio sin agujeros en la tapa.
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