9/09 - El vecino envidioso.

Orlando vivía su vida para envidiar a la del vecino y codiciar sus pertenencias. Lo odiaba por tener la esposa que tenía, el auto, la pileta, los hijos, todo. Ciego por el aborrecimiento que le producía lo que no le pertenecía, decidió atacar. Cruzó la calle, sigilosamente entró a la casa del enemigo y lo raptó sin que nadie escuchara nada. Lo llevó a su casa, le cortó la tapa de la cabeza con la precisión de un cirujano profesional y le sacó el cerebro. Luego se extrajo su propio cerebro con igual meticulosidad, lo colocó en la cabeza del vecino y zurció. Después de haber realizado con éxito el transplante, roció su casa con combustible y la prendió fuego para quemar la evidencia y el pasado. Volvió a cruzar la calle y le dijo a su mujer que llamara a los bomberos porque se incendiaba la casa de Orlando.

7 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Chévere.

Walter Giulietti dijo...

Que lindo colombianismo Esteban!
Gracias por usar esa palabra.

Nikko dijo...

Jajajaja, te gusta el colombianismo hasta que te digan PAILA o cosas así. Me encanta como hablan allá y con la tonada suena más rico.

Esteban Dublín dijo...

Si les gustan los colombianismos, entonces empezaré a usarlos más seguido.

Walter Giulietti dijo...

Estaría bueno verlos en tus cuentos.
:D

Sergio Gonzalez dijo...

Hablando de colombianismos, parcero me tiene bien encarretado con este blog..

Walter Giulietti dijo...

Jajaja! Me alegro Sergio!