23/07 - Asesino serial.

Lo que para otras culturas hubiera significado un excelente y delicioso manjar, para mí, no era más que un pedazo de pan lleno de hormigas. En una fila india avanzaban desde el vértice de la mesada; aparecían desde un milimétrico agujero que era casi imperceptible, salteaban todos los obstáculos que estaban en la mesada y terminaba en un pedazo de pan que había quedado olvidado desde la noche anterior. Las voraces y ambiciosas hormigas habían trabajado toda la noche desmenuzando un gran porcentaje del alimento. Enervado en cólera puesto que habían invadido mi hogar y mi mesada, sin sentir ningún tipo de escrúpulo tomé la decisión de convertirme en un asesino serial. No titubeé ni medio segundo en agarrar un tarro de Raid, erradicar la mitad de una metrópolis organizada y limpiar los cuerpos sin vida con una rejilla húmeda. Hace cinco noches que no puedo dormir por la culpa.

2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Alguna vez yo maté de manera serial a unas hormiguitas inofensivas. Era muy niño, y cabe decirlo, muy estúpido.

Walter Giulietti dijo...

Sí, las hormigas no se lo merecen. Al menos no tanto como las cucarachas.