29/07 - Ratón de biblioteca.

El ratón de biblioteca pasaba las noches leyendo y los días escribiendo, y le dejó como legado a la humanidad un sin número de libros ahora altamente valorados. Su prosa era complicada, neutra y estructurada. Sus oraciones eran armadas con palabras rebuscadas, creando un perfecto embrollo indescifrable y muy difícil de ser apreciado. En pocas palabras, eran contados quienes lograban entender por completo los libros y cuentos del autor. De todas formas, nadie se atrevía a juzgar como incomprensible a los escritos del ratón de biblioteca, incluso aquellos que no entendían, eran los primeros en halagarlo. Las razones eran obvias: primero, quien aceptara que el ratón de biblioteca era incomprensible, afirmaba al mismo tiempo su ingenuidad literaria; segundo, quien mencionara la incomprensión de las líneas, seguramente iba a ser juzgado por tener una obvia carencia de gusto literario. A mí, por ejemplo, me fascina el trabajo del ratón de biblioteca.

2 comentarios:

Víctor dijo...

Todo le iba de maravilla al ratón de biblioteca hasta que se le ocurrió leer Garfield y el Gato con botas. Desde entonces sólo mira la tele.

Saludos lelos!!!

Walter Giulietti dijo...

Jajaja!
Ese hubiese sido un buen final triste.