2/10 - El especialista en suicidio.
Cansado de intentar y fracasar me decidí a consultar a un especialista en suicidios. Fui a su consultorio un domingo a la tardecita, el único horario en el que atendía, y tuve una breve charla donde aproveché para contarle por qué quería terminar con mi vida. Fui exponiendo mi situación mientras el especialista, sentado en su sillón Luís XV, asentía con la cabeza y acariciaba a un gato que tenía sobre su falda. Sobre la pelada de su cabeza se asomaba un gran ventanal donde se podía observar la lenta muerte del sol. A su costado había una triste mujer que planchaba camisas sobre una tabla de planchar. El sonido amargo de un tango con vicios de radio AM apestaba el aire y sólo era molestado por el viento constante del mar invernal que secaba mis lágrimas. El especialista sólo tuvo que señalarme el ventanal para que yo lo atravesara.
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2 comentarios:
Entonces este fue tu último post?
Jajaja! Fede, eso es lo que más me gusta de las narraciones en primera persona que cuentan las historias de una tercera: el poder protagonizarlas. En este caso me suicidé, pero eso no me impide resucitar al tercer día, convertirme en un guerrero inmortal, y luego contar sobre mis eternas andanzas.
Así que respondiendo a tu pregunta… si el destino no me juega una broma macabra, mañana vas a poder leer otro cuentito.
:D
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