30/10 - Foto.
Sebastián estaba cansado de la vida conyugal. Estaba cansado de todo pero igual se había acostumbrado y a decir verdad, le eran indistintos los problemas con su esposa. Sus sentimientos eran indefinidos y esquivos. La mujer le respondía con la misma moneda. Hacía tiempo que no la amaba y si bien eso no era bueno, tampoco era tan malo, pero la noticia de la aventura amorosa de su mujer con un compañero de trabajo convirtió la neutralidad sentimental en un odio ilimitado y vengativo. Hizo unas llamadas y moviendo un par de contactos, contrató un asesino a sueldo y siguió sus indicaciones de poner la foto de la futura víctima en un sobre y dejarlo debajo del banco de la plaza. Luego de hacer todo el trabajo, al regresar a su casa notó que la foto que tenía que estar dentro del sobre seguía en el álbum. Faltaba la suya.
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3 comentarios:
Impecable, Walter. Me falta sólo un poco de sutileza en el final, de insinuar más en lugar de decir. Pero es que yo soy muy meticuloso, no me hagas demasiado caso. Muy bueno el relato.
Saludos.
Cuentazo.
No coincido con Víctor. Ya que la sutileza en un relato como este sería una redundancia.
Yo sigo insistiendo en que para lo bien que escribes tienes muy pocos lectores.
Gracias Víctor, siempre un gusto recibir críticas. Lo mismo para vos Esteban.
Con respecto a los lectores, no serán muchos, pero son buenos.
Gracias a los dos.
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